agosto 17, 2026
Resequedad, dolor y deseo: el bienestar íntimo también forma parte de la sexualidad
El deseo sexual no depende de una sola hormona ni de una sola emoción. Si una relación sexual ha sido dolorosa varias veces, es lógico que el cuerpo empiece a anticipar esa incomodidad. En esos casos, el problema puede sentirse como “falta de deseo” cuando en realidad existe resequedad, fricción, miedo al dolor o una combinación de factores.
La salud sexual incluye bienestar, no solo ausencia de enfermedad
La OMS define la salud sexual como bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad. Eso incluye poder hablar de dolor, placer, seguridad, autoestima y cambios corporales sin vergüenza.
Durante la perimenopausia y menopausia, la reducción de estrógenos puede contribuir a resequedad y dolor. La Menopause Society señala que lubricantes y humectantes pueden ayudar cuando el dolor está relacionado con la falta de humedad, pero también existen otras causas de dolor sexual que necesitan evaluación.
Qué puede mejorar la experiencia
- No tener relaciones con dolor “para aguantar”.
- Usar suficiente lubricación cuando hay fricción.
- Tratar la resequedad de base si existe fuera de la actividad sexual.
- Dar más tiempo a la excitación y hablar con la pareja sobre lo que resulta cómodo.
- Consultar si hay dolor persistente, sangrado, espasmo muscular, ardor o síntomas urinarios.
Confort antes que presión
Hidratación externa + lubricación cuando la necesites
Si la piel vulvar está seca de forma cotidiana, un hidratante externo como Hidra V puede formar parte del cuidado regular. Durante las relaciones, un lubricante íntimo puede reducir fricción. Son herramientas de confort, no una obligación ni una solución universal: si el dolor continúa, vale la pena estudiarlo.